Creo que lo más importante que aprendí es que la situación por la que México pasa actualmente no es algo nuevo. Nuestro país parece quedarse atorado y no progresa, las cosas parecen no cambiar a pesar del paso del tiempo: los funcionarios se aprovechan de su situación y los ciudadanos no hacen nada al respecto más que quejarse. Con el tiempo hemos aprendido que las cosas serán iguales, los gobernantes seguirán robando y los pobres siempre serán pobres por lo que no tiene caso quejarse. Lamentablemente nosotros no hemos aprendido de nuestro pasado, seguimos cometiendo los mismos errores y nos negamos a aprender de ellos. He escuchado a muchas personas decir que nada cambiará y que todo siempre permanecerá igual, muchos dicen que es imposible que México esté a la altura de países desarrollados, cuando contamos con más herramientas que aquellos países, sólo nos falta educación y organización.
Si de verdad queremos que la situación cambie tenemos que dejar de quejarnos y comenzar a actuar, después de todo el pueblo es el que elige a sus gobernantes. Es en estos casos como las elecciones cuando nos podemos dar cuenta de la falta de interés del pueblo, sólo basta con mirar la participación ciudadana en las elecciones. Sólo es cuestión de que empecemos a tomar parte de nuestra responsabilidad y dejemos de hecharle la culpa solo a los funcionarios.
También aprendí que no todo ha sido malo, a pesar de las deficiencias en los servicios y del mal gobierno, México tiene muchas cosas positivas. Nuestro país es una gran nación que lamentablemente sólo se une cuando es necesario, ha tenido ya épocas de esplendor y de estabilidad lo que demuestra que el vivir en un mejor país no es imposible.

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