A pesar de lo que intelectuales mexicanos han venido argumentando, la identidad latinoamericana goza de buena salud y los intercambios económicos entre los países de la región no han hecho más que crecer.
Prueba de que la dinámica integradora en el subcontinente ha retomado bríos es el rescate del Grupo de Río que esta semana se reúne en Cancún, Quintana Roo, con la presencia de prácticamente todos los jefes de Estado latinoamericanos.
Ahí el gobierno mexicano promoverá una iniciativa para la creación de una Cumbre de la Unidad, que en el futuro asegure la regularidad del diálogo latinoamericano. Esta instancia no pretende sustituir a la Organización de los Estados Americanos (OEA) sino consolidar el patrimonio político, tanto del Grupo de Río, como de la Cumbre de América Latina y el Caribe.
La idea es que en esa nueva instancia se procuren las bases del entendimiento y la confianza requeridas para que los países latinoamericanos hagan avanzar sus agendas comunes en materia de infraestructura, intercambio comercial y científico, cambio climático, entre otros temas.
El presidente Felipe Calderón intentará, además, aprovechar la reunión de Cancún para impulsar un acuerdo de la región con miras a la Conferencia Mundial de Cambio Climático, el cual se celebrará en México hacia finales de este año.
Existen voces dentro de nuestro país que por lo bajo y por lo alto han decretado la inexistencia de América Latina o, en su caso, la imposibilidad para que México siga perteneciendo a este subcontinente. ¿Qué les respondería?
Yo tengo que discrepar con estas opiniones. Sí hay una identidad latinoamericana. Tiene su origen en vínculos históricos, en una afinidad cultural, somos la misma gente quienes poblamos estas tierras en otros momentos de la historia. Por otro lado, el resto del mundo identifica a América Latina como una misma región y ubica siempre a México dentro de ella. Eso no ha cambiado nada. Así es como nos ven desde Europa, desde África, desde Asia y eso cuenta.
Además, en los últimos años ha crecido el comercio dentro de América Latina. La inversión mexicana hacia este subcontinente se ha incrementado de manera notable. Recordemos, por ejemplo, que México es el primer inversionista de la región en Brasil; ello a pesar de la relación privilegiada que este país sostiene con sus vecinos del Mercado Común del Sur (Mercosur). Y esa tendencia la vemos también en Centroamérica, en fin, en prácticamente en todas la naciones de la región.
También es importante decir que ese intercambio aún se encuentra muy lejos de corresponder al nivel donde podría encontrarse. Puede crecer y debe crecer mucho más.
Durante la Cumbre del Grupo de Río del año 2008 en República Dominicana se pensó que esa instancia de diálogo multilateral estaba ya muerta. Y sin embargo sobrevivió...
Cuando México tomó la secretaría pro-tempore del Grupo, había mucha gente que pensaba que nos íbamos a hacer cargo del entierro. Se tuvo previamente muy poca actividad y no se lograba dinamismo alguno. Sin embargo, justo en ese momento sucedió la álgida tensión entre Colombia y Ecuador. Hasta antes de esa reunión, la Organización de Estados Americanos (OEA) no había podido operar ningún entendimiento, pero en Dominicana el rumbo de esta crisis comenzó a mejorarse. Para sorpresa de todos, se obtuvo un primer acuerdo fundamental entre estos dos países a partir de los esfuerzos del Grupo de Río.
¿Cuál fue el papel que jugó México en esa negociación?
La solución se construyó a partir de una propuesta mexicana discutida a nivel de jefes de Estado. He de decir que la tensión no se resolvió al cien por ciento, pero sí alejó la posibilidad de un posible enfrentamiento violento entre Ecuador y Colombia.
Fue este episodio lo que demostró la vigencia y la importancia de mantener un foro de naturaleza multilateral para América Latina en donde pudiéramos abordar entre nosotros los problemas y, eventualmente, para construir las soluciones necesarias.
¿Fue a partir de este incidente que se planteó la propuesta de crear la nueva Cumbre de la Unidad?
La idea de tener un espacio de la región, para la región y desde la región, surge a propuesta del presidente Felipe Calderón. Creemos sinceramente que ayudará a sostener una mejor integración. Nos beneficia a todos los países. Hacia fuera, fortalece la voz de del subcontinente frente a otras naciones. Permite tener una mayor incidencia y robustece la posibilidad de contar con mejores intercambios políticos y comerciales entre nosotros.
¿Para qué, en concreto, podría ayudar esta nueva instancia?
En principio consolida lo que yo llamaría el patrimonio histórico del Grupo de Río. Retoma, por otra parte, la agenda de la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC). Su propósito inicial sería crear una entidad poseedora de bases políticas aceptables para ir construyendo una agenda robusta de entendimiento. Una agenda que sea flexible para ir incorporando todos los temas específicos que a cada país le importan. Asuntos como la infraestructura física, los intercambios comerciales y científicos, o aún más puntuales, como la reconstrucción de Haití.
¿Cómo han tomado Brasil y Venezuela el que México haya presentado esta iniciativa?
El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha mostrado públicamente un gran entusiasmo por ella. Recordemos que la integración latinoamericana es una de sus preocupaciones más importantes; él habla de contar con una patria grande, América Latina, que era precisamente el ideal de Bolívar. Por esta razón, el presidente Chávez apoya al presidente Felipe Calderón en la propuesta.
Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, ha abonado enormemente al propósito. Su visión es que la integración no debe ocurrir sólo de vez en cuando, sino que se realice como un ejercicio permanente que necesita de formalidad, sistematicidad e institucionalidad.
¿Cree usted que en esta cumbre de Cancún el gobierno mexicano obtendrá éxito?
Sí. Todo va encaminado para que se materialice una propuesta exitosa.
En otro tema relacionado, ¿podrá México construir una posición común latinoamericana con respecto al cambio climático durante la reunión que se celebrará esta semana?
En nuestro país tenemos la expectativa de poder construir, con todas las naciones de la región, un buen entendimiento que ayude a impulsar la agenda común sobre este tema.
La actual reunión del Grupo de Río en Cancún va a ser una ocasión importante para que el presidente Felipe Calderón comparta con sus contrapartes la visión que México tiene a propósito de la Conferencia sobre el cambio climático que se celebrará aquí durante noviembre y diciembre de este año. Sobre ella hay una enorme expectativa. En particular después del desencanto de Copenhague.
México quiere que América Latina y el Caribe promuevan juntos un acuerdo en esa conferencia. Ello no implica necesariamente que acudan todos los países con una posición única. No es posible, porque los componentes del acuerdo sobre cambio climático son muy amplios. Pero sí podemos llegar juntos con un mismo entendimiento de la problemática y Cancún podría ser útil para lograrlo.
Ricardo Raphael
El Universal
Domingo 21 de febrero de 2010
ricardo.raphael@eluniversal.com.mx
Patricia Guadalupe Zecua Ramírez 1163227
Melissa Baltazar Flores 1162583
Isa Jhovana Flores Hernández 1163252
domingo, 21 de febrero de 2010
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Yo creo que es verdad lo que dice el autor del artículo con que México sigue siendo parte de Amercia Latina.Por raíces culturales y formas y costumbres parecidas tenemos mucho en común.Es cierto que en los últimos tiempos se han tenido discrepancias, pero seguimos teniendo nuestros lazos, y nuestras situaciones de alguna manera se parecen.Es una muy buena idea hacer más lazos comerciales con más países además de Estados Unidos para abrir el mercado con nuevas oportunidades comerciales, económicas y así poder dar trabajo a la gente de todos los países involucrados.También creo que es buena idea lo de la conferencia del medio ambiente para poder llevar acabo acciones concretas de ideas buenas que espero también sean de expertos de todos los países.Sin embargo, es triste que el presidente quiera hacer más este tipo de cosas en la agenda internacional que en la agenda nacional.No creo que esté mal hacer buenas relaciones internacionales, solo creo que no es el momento indicado.El país necesita al presidente muchísimo en este momento, y si realmente quiere estar bien y dar una buena imagen de México como siempre, entonces debería poner en orden las cosas acá adentro para que realmente tenga pueda dar un apoyo y fraternidad tanto dentro como fuera del país.
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